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Escudo de Emelec
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Un 11 de enero de 1968, Emelec y la selección de Checoslovaquia disputaban un amistoso en el estadio Capwell… “Un partido para la historia” fue el término que le acuñó la prensa local. Y en realidad, aquel fue un cotejo que quedó marcado con tinta indeleble en la historia emelecista, pues ese día nacía una leyenda: en el arco Eléctrico debutaba el uruguayo Eduardo García Vergara.

El hábil portero ‘charrúa’, a sus 22 años de edad, ya venía avalado por una importante trayectoria en su país: había sido seleccionado uruguayo sub-20, siendo campeón del sudamericano de 1964 jugado en Colombia. También estuvo en un Peñarol que ganaba todo en su país y llegó a conquistar la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental de 1966.

Permaneció un año en su primera incursión en Emelec, para luego seguir cosechando logros en su país, esta vez con el otro grande, Nacional, con quien fue campeón en 1970.

Retornó en 1972 al Ecuador, para nuevamente defender los colores del Bombillo. Y de ahí no se iría nunca más. Eduardo García, a quien luego lo apodaron “El Ñato”, se quedó para siempre en las páginas doradas del Club Sport Emelec y en la memoria y corazón de sus hinchas.

50 años después de ese auspicioso debut ante la ex república europea, en el que se llevó todos los aplausos de la hinchada y el reconocimiento de la prensa deportiva; y exactamente 2 años después de su sensible fallecimiento, el club le rinde un merecido homenaje, inmortalizándolo en ese mismo lugar donde vivió innumerables tardes victoriosas: Eduardo “El Ñato” García, tiene desde hoy su monumento en el Estadio Banco del Pacífico Capwell.

En una escultura en bronce, realizada por el artista Juan Pablo Toral, la figura del “Ñato” queda a partir de hoy perennizada en el sector de la Tribuna San Martín y General Av. Quito.

De esta forma, los hinchas tendrán siempre presente a este símbolo azul y las nuevas generaciones conocerán sus logros y la fabulosa historia que acompañó a Eduardo García dentro de la institución.

Y es que lo que hizo el “Ñato” en Emelec es digno de reconocimiento: En 1972, año de su retorno definitivo al club, fue Campeón Nacional siendo una muralla en el arco. Luego, en 1979, año en que inició como parte de la plantilla de jugadores, tuvo que tomar la batuta y asumir el cargo de Director Técnico del equipo, llevándolo a conquistar el torneo nacional.

Y luego, en 1988, esta vez desde un puesto dirigencial, nuevamente llevó a Emelec a obtener la corona. Logro que repitió como directivo, en el reciente tricampeonato del club (2013, 2014 y 2015).

Eduardo García llegó a querer tanto a Emelec y al Ecuador, que obtuvo la ciudadanía ecuatoriano y defendió también los colores de la selección tricolor. Además, luego de su retiro futbolístico, se estableció como un reconocido empresario en el sector de la gastronomía.

Sin duda alguna, una historia digna de admirar y meritoria para ser reconocida por medio de esta escultura que ya reposa en la casa azul y que rinde homenaje a una de las leyendas más importantes de la institución eléctrica, a la que el ‘Ñato’ tanto amó y entregó.

“A todo señor, todo honor”, el ‘Ñato’ es eterno.

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© Copyright, Club Sport Emelec®, Guayaquil, Ecuador, 2018

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